Kristina (1626-1689) fue una curiosa monarca que reinó en Suecia desde 1632 (1644 de forma oficial) a 1654. Adelantada a su tiempo, antepuso la cultura y el conocimiento a todo lo demás, costándole en ocasiones más de un quebradero de cabeza.
Kristina, reina de Suecia |
Cuando Kristina tenía tan solo seis años, su padre murió durante la Guerra de los Treinta Años. Pero él se había encargado de que Kristina pudiera acceder al trono y de que recibiera una educación igual que los hombres, es decir, aprendió a cazar, a montar a caballo y a disparar entre otras cosas, además de una educación en idiomas y ciencias envidiable. Aunque ya era reina de Suecia, cuando fue creciendo decidió que no ocuparía el puesto de su padre hasta que no cumpliera los dieciocho años, igual que su padre.
Durante su reinado fomentó en la mayor medida posible la cultura, invitando con frecuencia a palacio a actores, pintures, músicos, filósofos, científicos... De hecho, René Descartes, el famoso filósofo francés, fue invitado a Estocolmo, pero murió durante su estancia debido al clima excesivamente frío.
René Descartes en la corte de la reina Kristina |
Otro de sus intereses fue la religión, sobre la que meditaba bastante. Poco a poco fue entrando en contacto con católicos, pero de forma secreta puesto que su práctica estaba prohibida en la Suecia protestante de la época. Finalmente, decidió convertirse al catolicismo, lo que suposo un gran escándalo puesto que su padre había muerto al luchar contra él a favor del protestantismo. A causa de su conversión, su cansancio de reinar y su descontento frente a la intolerancia religiosa, decidió abdicar en 1954 y mudarse a Roma. Allí fue recibida por el Papa y demás figuras importantes como una verdadera santa. El hecho de que un moncarca protestante se convirtiese al catolicismo era algo bastante significativo.
En Roma continuó su actividad intelectual y cultural, abrió por ejemplo una academia para ayudar a artistas, lo que a veces le supuso problemas económicos bastante graves. No era fácil ser mecenas de tantos artistas, pero al final siempre conseguía recuperar la estabilidad. Intentó también obtener la corona de Nápoles y la de Polonia, pero no tuvo éxito. Murió en 1689 en su residencia de Roma, sin haber contraído matrimonio ni tener descendencia alguna, y fue enterrada en la Basílica de San Pedro.
Fuentes: Rivstart B1+B2, Svenska som främmande språk. Levy Scherrer, Paula/Lindemalm, Karl. Natur och Kultur.
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